«Sore: La Esposa Del Futuro»
No dejo de asombrarme de cómo algunas películas llegan a mí de una forma totalmente inesperada, de cómo algo en mí me empuja a verla y de cómo vino para dejar una huella imborrable.
Hace unos días me dió por mirar tráilers de películas que iban a ser estrenadas en breve. No sé cómo ni por qué, fuí a fijarme en una que se titulaba «Sore: Istri dari Masa Depan». El título en sí es de esos que nunca hubiera llamado mi atención, pero la imagen del póster hizo que me detuviera en ella. Esa escalera de caracol con la chica replicada varias veces me hizo detenerme por un momento y al final visualicé el tráiler.
El tráiler no es que me causara una curiosidad exacerbada, y aún así decidí buscarla. La encontré y me dije que ya la vería algún día. Al cabo de dos días, y teniendo una lista bastante larga de películas para ver, algo dentro de mí me empujó a verla esa misma tarde.
Es de esas películas que me removió por dentro de una manera que no puedo explicar. Va mucho más allá de lo que imaginaba. Me sorprendió, y mucho, para bien. Es una película que bajo el género de «romántica» encierra algo mucho más profundo y metafísico.
La película resuelve la trama por completo de una forma bellísima. Lo que voy a comunicar a continuación podría ser considerado spoiler, así que recomiendo ver la película sin saber mucho de ella antes que nada.

Acto 1: «Jonathan»
Este primer acto nos muestra una secuencia desde la perspectiva del protagonista masculino, Jonathan. Así como de la nada, una mujer a la que él no conoce despierta a su lado en la cama. Ella se presenta y le dice que se llama Sore y que es su esposa del futuro. Todo el acto desarrolla el cómo ella va haciéndole ver a él que realmente le conoce. Jonathan, poco a poco, va aceptando que puede ser verdad.
Sore intenta hacer cambiar algunos de los hábitos poco saludables de Jonathan, y éste accede a hacerlo. Pero en un momento determinado él no puede resistir a volver a fumar. Ella entonces le dice que debido a sus hábitos nocivos, morirá al poco tiempo de casarse con ella. Y ella muere.
Acto 2: «Sore»
Aquí se desarrolla la historia desde la perspectiva de ella. Aquí vamos a descubrir que, al más puro estilo de «El Día de la Marmota», cada vez que Sore tiene que revelar algo crítico del futuro para Jonathan, ella muere para volver a despertar exactamente en la misma situación.
La sensación que va calando es que ella tiene infinitas oportunidades para cambiar a Jonathan y salvarle la vida en el futuro. Pero Sore va fracasando en todas y cada una de las oportunidades que tiene. La película transmite perfectamente la frustración y el dolor que experimenta ella. Llega a abandonar sus intentos e intentar hacer su vida por otro lado. Pero las «casualidades» siempre van a hacer que tenga que encontrarse con Jonathan de una forma u otra.
El dolor y la frustración van creciendo con cada nueva oportunidad que se presenta y que tiene que revivir, y eso cala perfectamente durante la visualización. Las distintas oportunidades que acompañan a cada despertar no muestran ninguna linealidad, con lo que uno se frustra al ver que no puede predecir lo que va a ocurrir en la siguiente, y va dejando un sabor de boca de tristeza y fracaso en los intentos de Sore.
Y ocurre algo más. Sore descubre algo del pasado de Jonathan que puede ser el detonante de un trauma que sea el que le lleve a él a tener esos hábitos poco saludables. Pues bien, cuando finalmente parece que Jonathan va a enfrentar su trauma, Sore muere por otra cosa que está cambiando.
Acto 3: «El Tiempo»
El título de este acto me pilló totalmente por sorpresa, pues hace referencia al tiempo y no a los personajes. Al ver el título, siendo consciente del punto en el que entraba y la música de la banda sonora, se me pusieron los pelos de punta. Este acto es, en la opinión de este humilde servidor, de una belleza realmente abrumadora.
Sore se va percatando de que con cada nueva oportunidad, el tiempo disponible para cambiar las cosas va disminuyendo. Sora, ante su propia impotencia y tras unos pocos intentos más, se rinde y pide a Jonathan que no la olvide con el tiempo. Le dice que será su esposa para siempre.
Y llega la resolución y revelación de la trama paso a paso, gota a gota, de forma que llega a tocar el alma del espectador.
Spoiler un poco más profundo
Ya no hay más despertares de Sore. Jonathan despierta en un punto de su pasado remoto en un viaje de trabajo en el Ártico. Algo ha cambiado en su interior. No es el mismo. Empieza a poner límites en su vida, a tomar decisiones aparentemente arriesgadas siendo consciente de sus consecuencias. Algo en su interior le indica volver a su país y así lo hace.
Sin tener ninguna explicación lógica, Jonathan va cambiando sus hábitos poco a poco y va trazando su camino personal siguiendo su interior. Llega incluso a sanar la relación con su padre, aquella que le causó el trauma. Todo esto va ocurriendo a lo largo de mucho tiempo.
Finalmente, Jonathan inaugura una exposición con sus fotografías del Ártico y da mucha importancia a una foto que rompe con el estilo de todas las otras. Una foto de una puesta de sol en la que la imagen presenta una distorsión que se asemeja a un perfil humano (por la película se sabe que esa distorsión se da en el mismo punto en que Jonathan sacó una foto a Sore en una de las repeticiones del acto 2).
Y llega el punto de encuentro. Sore aparece en la exposición. No se conocen. Sin embargo, Jonathan siente un interés extraño al verla. La mira unas pocas veces y al final decide ir a hablar con ella. Los dos mirando la foto con la silueta aparentemente humana. No se conocen pero hay algo. Al final él se presenta y le da la mano.
En el momento del contacto físico de sus manos se da el recuerdo de todas y cada una de las «vidas» de Sore, con sus intentos de salvar a Jonathan. Ambos, de repente, se reconocen. Ese reencuentro y ese reconocimiento es realmente estremecedor y bello.
Y aquí es donde se resuelve toda la trama por completo, pasito a pasito, con toda la delicadeza del mundo. Sobran las palabras. Brilla la música y brillan los dos.
«Un sueño intenso puede ser una acción psíquica más significativa que cualquier experiencia física y puede cambiar por completo el curso de la personalidad» (Seth)
Sore, destrozada tras la muerte de Jonathan, toma una decisión «loca». Ir al Ártico, donde estuvo Jonathan en el pasado, porque es un lugar del planeta donde no hay zona horaria. Allí libera todos sus sentimientos por él y se produce la «magia». Esa última noche, ella se va a dormir con un pensamiento y un sentimiento poderosísimos.
Es en sueños, donde Sore tiene la oportunidad de cambiar a Jonathan, o así lo ve ella. Cada vez que ella «muere» en el sueño, se produce un nuevo «despertar» dentro de otra oportunidad, de otro sueño. La asociación de la muerte con una nueva oportunidad es preciosa.
Hemos de tener en cuenta que los sueños se dan fuera del espacio-tiempo tal y como lo conocemos. Por lo tanto, aunque nuestra mente sólo puede interpretar esas experiencias oníricas como lineales (tal y como nos lo muestra la película), hemos de ser conscientes que en tiempo físico podría ser instantáneo. Es decir, podríamos estar hablando de múltiples «vidas» o experiencias «paralelas» en las que el tiempo no tiene sentido a menos que queramos interpretarlo.
Todas las experiencias que vive Sore se están dando a nivel inconsciente, tanto para ella como para Jonathan. Por eso, al despertar Jonathan en la realidad de vigilia, no recuerda nada. Lo mismo ocurre con Sore cuando aparece en la exposición. Todo lo sucedido se ha dado en otro nivel de realidad más profundo, a nivel inconsciente. Pero lo más importante es que los esfuerzos de Sore han dado resultado en el inconsciente de Jonathan. Muchos patrones de Jonathan han cambiado y han calado hasta tal punto que empiezan a subir a la superficie de su mente consciente, que el lo que detona el cambio lento y paulatino.
El encuentro entre los dos sería la plasmación más bella que he visto en el cine de lo que es una «sincronicidad». Se dan las circunstancias perfectas (cuya semilla se ha plantado en el inconsciente) que revelan a los dos algo que no puede ser comprendido de forma lógica y racional. Sin embargo, ambos saben que todo eso ES en lo más profundo de sus almas.
Así pues, esta película es la plasmación cinematográfica de la frase de Seth. Una frase a la que doy plena validez por mis propias experiencias personales en mis sueños.
Y me atrevo a ir más allá cuando digo que, al igual que en la película, uno se sorprende en algunos momentos de la vida, cuando por un momento observa conscientemente cómo el Universo va hilando todas y cada una de las experiencias que va viviendo, descubriendo que hay un significado subyacente que no se puede explicar de forma lógica y racional.
La magia es real.




